Minera Majaz amenaza campesinos y biodiversidad en el norte del Perú
En los Andes norteños del Perú, donde los campesinos cultivan café,
plátanos, azúcar, limones y mangos y donde la naturaleza se
caracteriza por una riqueza extraordinaria, la empresa minera
inglesa Monterrico Metals busca explotar una mina de cobre.
La mina Majaz se encuentra en medio de los páramos y bosques de
neblina, ecosistemas ingeniosos que abastecen de agua al norte del
Perú. Monterrico Metals, financiado por el banco europeo Axa, no
tiene licencia social y explora ilegalmente la zona. La empresa
instalará una mina considerada un peligro para zona debido a su
grado de contaminación. Los productos químicos y el uso excesivo del
agua, necesarios para extraer el cobre de la montaña, tendrán un
impacto desastroso en los ríos que nacen en los Andes. La llegada de
la mina terminará con la agricultura y con los páramos. Campesinos
del norte del país han protestado reiteradamente contra la mina y en
defensa de sus tierras. Se ha reprimido las protestas de manera
brutal. Dos líderes campesinos murieron. En la actualidad, más de 10
mil campesinos del norte preparan una marcha histórica a Lima.
En esa historia:
Monterrico Metals y el banco AXA |
Ilegalidad Majaz |
Extracción química del cobre |
Impactos medio ambientales |
Amenaza la agricultura |
Represión de protestas |
Campaña difamatoria en la prensa
¿Quién es
Monterrico Metals?
Monterrico Metals
Plc. es una empresa minera junior con sólo US $ 24 millones de
patrimonio, con sede en Londres. Descubre yacimientos de cobre y oro
y luego busca inversionistas transnacionales para explotarlos. Opera
exclusivamente en yacimientos del Perú, donde tiene 7 proyectos
mineros: Maman, Antaymarca, Carisla, Pico Machay, Conaviri y Monarc,
Río Blanco.
Desde 2002, Monterrico Metals está
presente en la región de Río Blanco, ubicado en el departamento de
Piura al norte del Perú, a cinquenta metros de la frontera con
Ecuador (véase mapa). La mina de cobre que se quiere instalar en Río
Blanco es sin duda el proyecto minero más importante y si se logra
implantar, se abrirá el camino para los demás proyectos, como la
explotación de oro en su proyecto Monarc ubicado en la provincia de
San Ignacio.
Monterrico
Metals invertirá US $ 915 millones en el proyecto Río Blanco. Su
principal accionista es AXA Investment Managers (AIM). AIM forma
parte del Grupo AXA, un instituto financiero con sede en Londres,
que tiene 50 millones de clientes, particulares y empresas, y
112,000 colaboradores en todo el mundo. El 1 de noviembre de 2005,
AIM compró la compañía inglesa Framlington Investment Management Ltd,
adquiriendo el 9,79 por ciento de las acciones. La ONG belga Netwerk
Vlaanderen ha revelado que el Grupo AXA invierte fuertemente en dos
empresas norteamericanas productoras de minas antipersonales (Textron
y ATK) y ahora también apoya a una empresa minera que viola los
derechos humanos en el norte del Perú.
La instalación
del proyecto Río Blanco abrirá el camino para otros consorcios
mineros que tienen concesiones en la región de los páramos y bosques
de neblina que hasta ahora no han tenido actividad minera. Newmont
Mining Corporation, con sede en Denver, posee más de 30 mil
hectáreas del subsuelo en Huancabamba y el área de la empresa
peruana Buenaventura excede las 16 mil hectáreas. Ambas empresas son
dueñas de la mina de oro Yanacocha que ha causado casos de
contaminación en la región de Cajamarca.
¿Qué es Majaz y
por qué no es legal?
La mina de cobre y molibdeno en los páramos de Río Blanco, se ha
denominado ‘Majaz’, como el mamífero pequeño que vive en la región.
Minera Majaz tiene un área concesionada de 6,472 hectáreas. El
proyecto se ubica entre 2,000 y 3,000 metros de altura, en la
comunidad campesina de Segunda y Cajas (provincia de Huancabamba),
donde se encuentra más del ochenta por ciento del área de las
concesiones del proyecto Río Blanco, y en la comunidad campesina de
Yanta (provincia de Ayabaca). Es la primera mina de cobre en el
departamento de Piura, norte del Perú. Lo que pocos saben es que la
Minera Majaz no tiene permiso legal ni licencia social para realizar
labores de exploración y explotación minera en los terrenos de
propiedad de la comunidades de Yanta y Segunda y Cajas.
El año 2001 Monterrico Metals asumió la opción ofrecida por Gitennes
Exploration Inc (Canadá) para el proyecto Río Blanco. En julio de
2002, Majaz logró la firma de un acta por parte de la Junta
Directiva de Segunda y Cajas, autorizándole el ingreso a su
propiedad para realizar un “trabajo sísmico”. En base a esta
autorización, presentó en enero de 2003 al Ministerio de Energía y
Minas (MEM) su estudio de actividades de exploración, para obtener
de una vez el permiso para explorar más y luego explotar minerales.
La respuesta del MEM demoró mucho (marzo de 2004) porque resultaba
que Majaz no tenía la licencia social para explorar la zona. El MEM,
extrañamente, aceptó la situación ilegal en que se encuentraba la
empresa, amparada su presencia en zona de frontera por un decreto
supremo de 2001.
Según el artículo 71° de la Constitución extranjeros no pueden adquirir
ni poseer minas, tierras, bosques o aguas dentro de cincuenta
kilómetros de las fronteras. Eso implica que la minera Majaz nunca
podría instalarse, a no ser que el decreto supremo de 2001 declara
la inversión minera de “necesidad pública”, así que el MEM decidió
dar libre paso a la Minera Majaz y no pedirle la licencia social.
En mayo del 2003, la asamblea de Segunda y Cajas desautoriza y anula el
permiso que le habían dado en julio 2002 para el trabajo sísmico,
por lo tanto, se deja sin efecto legal el dicho documento. La
asamblea acuerda en “No permitir ninguna exploración minera en el
territorio comunal”. Hasta hoy día, la empresa inglesa no ha
mostrado ningún documento que pruebe que es dueño de la tierra que
quiere explotar.
Además, el proyecto se viene desarrollando sin contar con el
consentimiento libre, previo e informado de las comunidades de Yanta
y Segunda y Cajas, vulnerando el Convenio sobre Pueblos Indígenas Nº
169 de la Organización Internacional de Trabajo, que dice que las
comunidades deben ser consultadas antes de emprender o autorizar
cualquier programa de prospección o explotación de los recursos
existentes en sus tierras.
El proyecto Río Blanco se ubica a 25 kilómetros del Sanctuario Nacional
Tabaconas-Namballe. La World Wildlife Fund, WWF, propone que el área
de amortiguamiento del Santuario llegue mucho más lejos, hasta las
cabeceras de los ríos Samaniego, Huancabamba, Ananualla y Quiroz así
como las cuencas de los tributarios de la margen izquierda del río
Blanco. Este estudio implica que las concesiones de Majaz estarían
dentro de los márgenes del Santuario donde está prohibida la
explotación minera.
Sin embargo, Majaz ya ha deforestado una amplia extensión de bosque
primario que contiene especies de cedro y romerillo, maderas de alto
valor económico, con el fin de construir un campamento y perforar la
tierra para determinar cuánto cobre y molibdeno hay en la zona.
Durante 2004 y en lo que va del 2005 ha realizado gran parte del
trabajo de exploración. En 2006 piensa tener un Estudio de
Factibilidad rentable y un Estudio de Impacto Ambiental para poder
producir en 2007.
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¿Cómo extraer el
cobre?
Según un informe de Monterrico Metals, la Minera Majaz desarrollará la
técnica convencional del tajo abierto en Río Blanco, reconocida
mundialmente como la más contaminante de todas ellas. La mina
procesará el mineral chancado y molido a través del método de
flotación. La flotación consiste en la utilización de reactivos
químicos que tienen la propiedad de separar las partículas de origen
minero desde un medio acuoso, formando burbujas que tienen el
concentrado. Este concentrado tiene 36 por ciento de cobre, la
llamada ley del mineral. Luego se somete a un procedimiento de
fusión con altas temperaturas y después de la conversión y la
refinación a partir de procesos electrolíticos el cobre debe tener
una pureza de 99,9 por ciento.
Monterrico Metals busca producir 220 mil toneladas de cobre por año en
Río Blanco. Para alcanzar esa cantidad de minerales concentrados se
necesita extraer 120 mil toneladas de roca por día, del cual 70 mil
toneladas de material serán procesados diariamente y 50 mil
toneladas son material estéril que van al desmonte. Anualmente, la
mina busca excavar 43 millones de toneladas de roca. Es más de 4,000
veces el peso de la torre de Eiffel. Después de los primeros cuatro
años, se optimizará el funcionamiento de la planta de procesamiento
para que pueda procesar con doble capacidad. Cerros enteros
desaparecerán y nuevos cerros resurgirán, ya que el material de
desmonte, el excreto de la mina, será de orden de 18 millones de
toneladas por año. El proyecto Río Blanco tiene una reserva de 1,303
millones de toneladas de roca, para la cual necesitarán menos de 20
años de explotación, más 10 años para la conversión de recursos
residuales.
La producción de cobre a tajo abierto es muy contaminadora. En las
fases de la extracción, el proceso químico y la refinación se
producen respectivamente aguas ácidas, relaves tóxicos y elementos
residuales con metales y tóxicos que contaminan el ambiente. La
calidad del aire y la salud humana están en peligro por las
partículas nocivas de polvo. En el conjunto de las actividades se
generan grandes cantidades de materiales desechables o residuos,
como grasas y aceites, cuyo impacto también puede afectar la salud
humana y animal. En los procesos de fundición de los concentrados se
liberan gases como el dióxido de azufre y metales tóxicos como el
arsénico, el plomo y el cadmio.
La Minera Majaz transportará los
concentrados de cobre por concentraducto o tubo a Paita, un puerto
del Pacífico, para venderlos. El molibdeno, subproducto de la
extracción del cobre, igual será vendido. Majaz desea producir 2,500
toneladas de molibdeno por año. Se usa el molibdeno, entre otras
cosas, en la producción de virutas de computadores. El cobre sirve
sobre todo en la construcción.
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¿Qué es el
impacto en el medio ambiente?
El proyecto Río Blanco se sitúa en la sierra piurana y contiene páramos
y bosques de neblina. Ambos ecosistemas son amenazados por la mina.
Los páramos ocupan las partes más altas de los Andes, desde
Venezuela hasta el norte del Perú (a partir de los 3,000 m hacia
arriba), atravesando las alturas de Ecuador y Colombia. Forman un
ecosistema con capacidad de regular los flujos del agua. Se los
denomina como el ‘sistema esponja’ porque captura, filtra y
distribuye el agua. La costa desértica del Perú depende del agua de
los páramos.
En las partes más bajas de los Andes del norte predominan bosques de
neblina, siempre cubiertos de densas nubes y recibiendo abundantes
precipitaciones. Expertos en la vegetación nativa afirman que esa
zona, donde desea explorar la Minera Majaz tiene una enorme
diversidad vegetal. Es rica en muchas variedades de orquídeas,
asteráceas y plantas silvestres nutritivas y medicinales.
Los bosques de neblina, que representan menos del 2,5 por ciento de las
selvas tropicales del mundo, tienen una diversidad faunística
admirable por ser bosques primarios. Son el último refugio en el
Perú de los casi extintos tapires de montaña (Tapirus pinchaque).
Estos fósiles vivientes con 20 millones de años se han refugiado en
el área por su especial climatología y agreste geografía. Su
población no excede los 2,500 ejemplares en el mundo y menos de 500
en Perú. Igualmente, en las partes más altas del páramo vive una
cantidad desconocida del amenazado oso de anteojos, de felinos
andinos, venados enanos, etcétera. Instalar una industria minera que
construye carreteras significa deforestación de la zona y ruido
nefasto para el hábitat de esos animales.
Las formaciones vegetales de los bosques de neblina tienen retenidas
enormes cantidades de carbono. Eso implica que, si se las elimina,
van a liberar a la atmósfera esa enorme masa de gas, contribuyendo
al calentamiento global. El biólogo Fidel Torres, experto en
fisiología vegetal de la zona, afirma que instalar una mina de cobre
en esta zona significaría el exterminio de su vegetación y
contaminación del sistema acuífero. “Si finalmente se ejecuta ese
proyecto, significaría que el Perú renuncia a su riqueza en dos
planos: en la biodiversidad y en el control del agua.”
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¿Por qué amenaza la agricultura?
La extracción del cobre con la
tecnología de tajo abierto es una actividad extremadamente peligrosa
cuando se produce cerca de lagos o ríos. En el caso de Río Blanco,
los yacimientos no solamente están cerca de los ríos, sino en el
naciente de dos grandes cuencas. En el lado oriental está la cuenca
del Chinchipe que es uno de los tributarios a la cuenca Amazónica y
en el lado occidental está la cuenca del río Quiroz, estratégica
para el departamento de Piura.
La dinámica agraria de Piura
depende de dos fuentes de abastecimiento de agua: las lluvias
abundantes por el fenómeno de El Niño, con su periodicidad de 8 a 10
años y los páramos y bosques de neblina de las nacientes de cuenca
en los andes piuranos, entre el Niño y otro. El proyecto Río Blanco,
o cualquier otro proyecto, significará un daño irreversible en el
suministro de agua en cantidad y calidad para el agro y la vida en
una zona significativa semiárida de Piura.
La extracción de cobre requiere de
una enorme cantidad de agua. Ingenieros metalurgistas calcularon que
Majaz gastará 2,5 m³ de agua por segundo y 210,000 m³ por día, o
sea 84 piscinas olímpicas. A partir del 5to año, cuando doble su
producción, usará una cantidad doble de agua. Según el biólogo Fidel
Torres, dicho gasto generaría un inevitable proceso de
desertificación, poniendo en riesgo la cultivación del mango,
banano, limón, azúcar y café entre otros de más de 15 mil familias
de agricultores. El experto está seguro que el recurso del agua
representa un bien de riqueza que se valorizará tanto más que los
metales preciosos.
Del lado oriental del sitio minero,
la cuenca del río Chinchipe podría ser afectado. Según cálculos del
ingeniero economista Juan Aste Daffós, el área productiva en riesgo
es de 27 mil hectáreas de café orgánico cuya producción supera las
18 mil toneladas que se venden principalmente en el mercado
internacional. La producción de café mantiene la economía de más de
30 mil familias campesinas de la cuenca del Chinchipe hacia San
Ignacio y Jaén. El ingeniero añade que se perderían más de 2,400,000
jornales que se pagan anualmente en las cooperativas y asociaciones
empresariales de café orgánico especiales. Además en riesgo estarían
12 mil hectáreas de arroz y asimismo de maíz amarillo, soya, cacao,
granadilla y piña con calidad orgánica. De igual manera, corren
peligro 8 mil hectáreas de cultivos de plátano, yuca, racacha, caña
de azúcar, etcétera, que son el alimento de 150 mil habitantes de la
provincia de San Ignacio.
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¿Cómo se reprime las protestas campesinas?
Las protestas de las comunidades de
la región han aumentado mucho. 10 mil campesinos del norte se
preparan para una protesta histórica. El 22 de febrero de 2006,
marcharán al Congreso de la República en Lima para defender sus
tierras contra la mina. La marcha es una iniciativa del Frente de
Desarrollo Sostenible de la Frontera Norte integrado por alcaldes
regionales, Frentes de Defensa de Piura, Huancabamba, Ayabaca, Jaén
y San Ignacio, y las rondas campesinas.
El rol de las rondas campesinas ha
sido fundamental. Las rondas son organizaciones sociales de
agricultores que patrullan periódicamente sus comunidades para
evitar robos de ganado, ya que la Policía no se da abasto o
simplemente no hace su trabajo. Sus participantes se llaman
ronderos. El 22 de abril 2004, tres mil ronderos marcharon hacia el
campamento minero Henry’s Hill para exigir el retiro de la Minera
Majaz. Se enfrentaron con la Policía que disparó bombas de gas
lacrimógeno contra los campesinos que afirman sólo haber llevado sus
látigos y no estar armados. Varios quedaron heridos y murió el
presidente de la ronda de un caserío de Segundo y Cajas, Reemberto
Herrera Racho,.
La versión oficial dice que Herrera
estaba embriagado y que murió al resbalar por una pendiente durante
el enfrentamiento con la Policía. Sin embargo, los ronderos aseguran
que el alcohol se prohibió 24 horas antes de la marcha. Varios de
sus compañeros contaban que el comunero fue impactado por una bomba
lacrimógena en la sien, lo que le produjo su muerte de forma
instantánea. Dos testigos dicen haber visto a un policial disparando
al rondero. Hasta el día de hoy, los familiares de la victima no han
recibido ninguna información sobre lo sucedido. 23 personas fueron
enjuiciadas por haber destrozado instalaciones de Majaz, incluso
aquellas que no asistieron a la marcha.
Un año después de la primera marcha
hubo varias tentativas fracasadas de establecer el diálogo. Ante la
falta de salidas, las rondas campesinas de la comunidad de Yanta
decidieron emprender una nueva marcha a la zona para solicitar a la
empresa el cierre de las instalaciones y su retiro del campamento
minero. Entre el 28 y 30 de julio de 2005, se sumaron varios
comuneros de la región, así que un grupo de 1,800 personas se
ubicaron unos 7 kilómetros del campamento de Majaz, para respaldar
la Comisión que iba a dialogar con la empresa. Sin embargo, a
principio del mes de agosto, el diálogo volvió a fracasar.
El 1 de agosto, a las 6 y 30 de la
mañana, la Policía izó la bandera blanca de la paz a un kilómetro de
distancia del campamento minero y llamaba a los comuneros para
entablar el diálogo. Los campesinos que se acercaron al lugar fueron
reprimidos, dejando como saldo varios detenidos y heridos con armas
de fuego. 400 efectivos del Escuadrón Antisubversivo de la Policía
Nacional tomaron por asalto las improvisadas chozas de los
comuneros, las encendieron e hirieron con armas de fuego a varios
campesinos. Murió el dirigente rondero Melanio García Gonzales.
Desde que la empresa inició sus
actividades, miembros de las comunidades organizadas se han
manifestado reiteradamente. Los comuneros organizados en rondas
campesinas están dispuestos a entregar sus vidas para defender su
trabajo y sus ingresos en una opción de desarrollo agroindustrial y
ecoturística. Del otro lado, hay una premeditada ofensiva
empresarial liderada por La Sociedad Nacional de la Minería,
Petróleo y Energía (SNMPE) que pretende imponer la minería en Piura.
Los dirigentes quieren olvidarse de la ‘mala experiencia’ en
Tambogrande, donde la consulta vecinal consiguió retirar la empresa
minera Manhattan.
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¿Por qué la prensa difama a los adversarios de la
mina?
Los intereses son
grandes y con algunas excepciones, la prensa se suma a ellos,
atacando a las ONGs, las rondas campesinas y a la Iglesia como “antimineros”.
“Antiminero” en el Perú equivale a “antiestado”. Panamericana
Televisión, en una campaña difamatoria, ha pretendido vincular los
defensores del medio ambiente al narcotráfico y a una supuesta
“siniestra red del terror”, que incluso tendría vínculos con en el
medio oriente y estaría preparando una serie de atentados en el
país. Medios nacionales y locales afirmaban que miles de campesinos
en defensa de la naturaleza han sido manipulados por el partido
comunista Patria Roja o agitadores políticos que se disfrazan de
ecologistas.
El 13 de noviembre de 2005, cinco mil personas salieron a las calles de
Jaén y San Ignacio para expresar su indignación en una marcha
pacífica “en defensa de la vida, la paz y la verdad”. La comunidad
pastoral de la Iglesia Católica, campesinos integrantes de la
Federación Regional de Rondas Campesinas del Nororiente y
simpatizantes expresaron su apoyo a monseñor Francisco Muguiro, al
dirigente de las rondas campesinas Gregorio Santos y al coordinador
de la Vicaría del Medio Ambiente Nicanor Alvarado, acusados de
pertenecer a una gran red terrorista.
Carlos Martínez Solano, coordinador del Frente por el Desarrollo
Sostenible de la Frontera Norte del Perú, explicaba la estrategia de
algunos medios y del gobierno: “Crean las condiciones necesarias
para declarar el estado de emergencia en las provincias de San
Ignacio, Huancabamba y Ayabaca, para que de esta manera puedan
militarizar la zona y dar luz verde a las actividades mineras, tanto
de la empresa Majaz como de las demás concesiones que se han dado en
otras provincias de esta zona del país.”
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